La Flor

El conjunto de órganos reproductivos de la planta recibe el nombre de flor y cumple la función de perpetuar la especie por medio de la reproducción sexual. Así como las plantas inferiores carecen de flor, las superiores se caracterizan por tenerla. Algunas presentan los óvulos al descubierto (gimnospermas) y otras, encerrados dentro de un ovario (angiospermas).

Estructura de la Flor
En general, las flores de las angiospermas se disponen en forma concéntrica, en cuatro verticilos o grupos de piezas dispuestos alrededor de un eje central llamado pedúnculo. Éste se ensancha para dar lugar al receptáculo, donde se insertan los verticilos: el cáliz, la corola, el androceo (verticilo masculino, donde se forma el polen) y el gineceo (verticilo femenino, formado por carpelos con tres partes: ovario, estilo y estigma). El cáliz, que conforma la cubierta externa de la flor, está constituido por hojas modificadas llamadas sépalos, que por lo general son de color verde y sirven para proteger a las demás piezas florales. La corola consiste en un número determinado de pétalos, según la especie. Los pétalos son también hojas modificadas, aunque por su color, diseño y forma resultan visualmente muy diferentes de las hojas, y su función es la de atraer a los polinizadores. Dentro de la corola se encuentra una glándula o nectario, que segrega un jugo azucarado denominado néctar.

Las plantas gimnospermas, que poseen óvulos al descubierto, se caracterizan por tener flores poco vistosas, sin cáliz ni corola. Sólo poseen escamas ovulíferas (hojas modificadas).

Proceso de Fecundación
La fecundación es el proceso por el cual los granos de polen entran en contacto con los óvulos (polinización), que se desarrollarán como semillas. El proceso es mucho más complejo que lo enunciado; tiene gran importancia, por ejemplo, la polinización cruzada -es decir, entre dos flores de la misma especie-, lograda con la intervención de insectos que, mientras liban el néctar de flor en flor, transportan en sus cuerpos los granos de polen, o bien por la acción del viento.

Flores agrupadas
Muchas especies tienen su flores dispuestas en grupos que reciben el nombre de inflorescencias. A pesar de que en este caso cada flor es más pequeña, el conjunto se torna más atractivo para los insectos polinizadores. Existen distintos tipos de inflorescencias, como, por ejemplo, el racimo, en el caso del repollo; la espiga compuesta, en el trigo; y el capítulo, en el girasol.


Dos fases importantes
La vida de cada planta se desenvuelve a través de dos tiempos o fases: la vegetativa y la reproductiva. Durante la primera, la planta crece, se fortifica. Pero, en un momento dado, debe obedecer a la necesidad de perpetuar la especie, a veces sacrificando su propia vida. Comienza entonces la segunda fase, durante la cual la planta  adquiere capacidad y características nuevas, en otras palabras, eo vegetal florece y en sus flores se forman las semillas, que se convertirán en nuevas plantas. La distancia y las relaciones entre una fase y otra son muy diversas en las distintas especies vegetales, y configuran, precisamente, la singularidad de cada una de ellas, pues constituyen manifestaciones propias de su ciclo vital.


Plantas monocárpicas y policárpicas
Las plantas monocárpicas son las que florecen y fructifican una sola vez; y policárpicas, las que lo hacen más veces. Entre las primeras están las anuales y las bienales, que viven uno o dos años, respectivamente. Mueren en seguida después de haber dado flores y frutos, es decir, los elementos fundamentales para la perpetuación de la especie, dado que en ellos aparece la semilla.
Existe también un tercer tipo de plantas monocárpicas, que permanecen en la fase vegetativa durante largo número de años y por fin florecen, maduran sus semillas y poco después mueren. Pertenecen a este tipo las pitas mexicanas, que florecen sólo al octavo o décimo año de vida; pero si se cultivan en otros lugares que no sean su tierra de origen y en distintas condiciones de vida, tardan en florecer hasta cincuenta y cien años. Un comportamiento similar tienen algunas palmeras, el banano y el bambú. Por tanto, en las plantas monocárpicas la floración y la sucesiva maduración de las semillas son inmediatamente seguidas de la muerte de la planta, que agota todas sus reservas vitales en la formación de las semillas.


Las plantas policárpicas dan flores y frutos repetidas veces y son en su mayoría plantas leñosas y perennes. El comienzo del primer período reproductivo depende de la edad de la planta. Las hay que florecen después de cinco o diez años, como algunos frutales; otras, como el tilo, el arce, el alerce, a la edad de treinta años; otras, como la encina, el castaño y el olmo, permanecen en estado vegetativo hasta los cuarenta o sesenta años, época en que se lleva a cabo la primera floración.

¿Cómo se forma la semilla?
La flor es el órgano que cumple la importante función de intervenir en el proceso de formación de la semilla, elemento indispensable para que se verifique la reproducción de la planta. Para llevar a cabo esta misión, la flor está provista de órganos característicos, que se pueden observar en la siguiente ilustración:


Transformación
Los óvulos son los órganos destinados a transformarse en semillas. Para que esta transformación tenga lugar, es imprescindible que los óvulos se pongan en contacto con un grano de polen, que es producido por las anteras. Es menester que este polen sea llevado hasta la punta del pistilo, desde donde podrá descender al ovario para encontrarse con los óvulos. Se formará entonces la semilla, y la flor habrá cumplido su misión.

Las Yemas

Cuando al comienzo de cada primavera, las plantas se recubren de tiernas hojas, parece que se iniciara para ella una nueva vida. Este milagro de la naturaleza, que se repite anualmente, se debe a pequeñas protuberancias cerradas y bien protegidas, destinadas a convertirse en ramas, hojas y flores: las yemas.

Las yemas terminales o apicales, que se encuentran en el extremo del tronco y de cada una de las ramas, originarán el prolongamiento de esos órganos. Las yemas axilares, colocadas en la inserción de las hojas y de las ramas, se transformarán en nuevas ramas y nuevas hojas, o terminarán por convertirse en flores.


Existen también, en toda la planta, las yemas latentes, que pueden subsistir mucho tiempo, a veces hasta más de cien años, dentro de la corteza, sin dar signos de desarrollarse. Únicamente se mostrarán en caso de necesidad, si la intemperie, factores naturales, accidentes o la mano del hombre, causaran la destrucción de los demás brotes.

Las yemas se encargan, no sólo del crecimiento y del despertar periódico de las plantas, sino que también intervienen en cualquier momento, situaciones de emergencia, transformándose en los elementos más necesarios para la supervivencia de la misma planta.

Si cortamos, por ejemplo, la parte más alta del tronco de un abeto, la yema terminal de una de las ramas laterales se abre y prolonga la rama; entonces esta yema, en vez de dirigirse horizontalmente, se orienta tomando el puesto del extremo del tronco que ha sido cortado.

Partes de la Yema
En su parte externa, las yemas se presentan formadas por escamas (pérulas) robustas, coriáceas, colocadas una sobre otra a manera de tejas (imbricadas). Las capas de escamas son numerosas, ys que deben proteger la parte más interna y delicada del retoño: el ápice vegetativo, constituido por células muy internas, capaces de transformarse en ramas, hojas y flores.

Las escamas son ayudadas, a menudo, en su misión de protección. Por ejemplo: en el castaño de Indias se encuentran revestidas, en su parte interna, por una gruesa piel; en algunas plantas (álamo negro) están embreadas con resina. Es característica la protección del brote de coliflor, constituida por una yema muy desarrollada; puede decirse que es una planta compuesta por una sola yema y sobre ésta están adosadas todas las hojas.

Tipos de Yemas
En las plantas pueden distinguirse dos tipos de yemas: las florales, más bien redondeadas, que se transformarán en flores, y las leñosas, que darán tiernas ramas y hojas. Por lo general, las ramas altas de la planta llevan sólo yemas leñosas, mientras que en las demás se encuentran yemas de ambas características. Según la disposición y la cantidad de las yemas, el fruticultor se guía para la poda de las especies frutales.


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El Tallo
La Hoja
La Flor
El Fruto

La Hoja

Las hojas son órganos en forma de láminas, de crecimiento definido, que por lo común se expanden desde el tallo en sentido lateral. Su disposición y el funcionamiento de sus células y tejidos les confieren función protagónica en distintos procesos bioquímicos de las plantas. En las hojas tiene lugar la fotosíntesis; allí también se producen los procesos de respiración y transpiración de la planta.


La hoja normal o nomófilo está constituida de tres partes: la base foliar, el pecíolo y la lámina o limbo. La base foliar une la hoja al tallo y, generalmente, está ensanchada en el punto de unión. El pecíolo es un rabillo que une la base foliar con el limbo soportando su peso; además, a través de él pasa el nervio principal, que transporta las sustancias del tallo a la hoja y viceversa. El limbo es una lámima muy delgada; esa característica hace que las células queden perfectamente expuestas a la luz solar, para el proceso de fotosíntesis. El limbo posee dos caras: una superior, el haz, y otra inferior, el envés.

Estructura de la Hoja
En un corte transversal del limbo, el examen microscópico revela la existencia de tres capas, del haz al envés: la epidermis superior (adaxial), el mesófilo y la epidermis inferior (abaxial).

La epidermis es el tejido protector de la planta. En la hoja, las dos epidermis están compuestas por células firmemente unidas entre sí, las cuales segregan una sustancia denominada cutina. La cutina forma una cubierta sobre la superficie externa de la epidermis, llamada cutícula.

El mesófilo está formado por tejido parenquimático, que es fundamental, ya que en él ocurre la mayoría de las reacciones químicas de la planta.

Formas y tamaños de las Hojas
Las hojas pueden ser clasificadas según distintos criterios. La diversidad de sus formas y tamaños está en correlación con los ambientes en los que viven las plantas, y a los cuales deben adaptarse. Las hojas simples son aquellas en las que de cada pecíolo surge un solo limbo. Las hojas compuestas son las que presentan varias hojuelas articuladas separadamente, conocidas como folíolos.
Por la disposición de las nervaduras en el envés del limbo, las hojas pueden ser uninervias o plurinervias. La uninervias poseen una sola nervadura. Son típicas de muchas coníferas, como los pinos. Las plurinervias cuentan con varios nervios que, a su vez, pueden desplegarse de diversos modos.

Forma de las Hojas
Observemos una rama frondosa de una planta cualquiera. Podemos notar que las hojas, en las ramas, lejos de estar colocadas en forma arbitraria, responden a un ordenamiento bien determinado. Este fenómeno fue descubierto y estudiado por primera vez por Leonardo da Vinci, quien también aplicó a la botánica su genio universal. En su "Tratado de la pintura" puede leerse: "La naturaleza ha colocado las hojas de las últimas ramas de muchas plantas, de tal forma que siempre la sexta hoja esté sobre la primera, y así sucesivamente, salvo en los casos que la regla es obstaculizada...".

Si se observa de arriba hacia abajo una rama, veremos que la primera hoja, la que está en la punta de la rama, crece en una dirección separada respecto de la segunda, y así sucesivamente, hasta que sólo la sexta viene a encontrarse en la misma dirección que la primera y por tanto puesta exactamente debajo de ésta. No siempre aparece una disposición semejante; en muchas plantas la hoja que está debajo de la primera no es la sexta. ¿Y por qué razón las hojas crecen en las ramas de esta manera? Para no hacerse sombra la una de la otra y poder así gozar igualmente de la luz del sol.

El Tallo

El Tallo vincula las raíces con las hojas. Su crecimiento se produce en sentido opuesto al de la raíz. Sirve de soporte a hojas, flores y frutos, y cumple la función de transporte, por medio de la savia, y de almacenamiento de agua y sustancias de reserva.


Exteriormente, el desarrollo en longitud de un tallo y su ramificación se producen a partir de las yemas, abultamientos que contienen un tejido de crecimiento denominado meristema apical. Existen dos tipos de yemas: las terminales, que están situadas en el extremo del tallo, y las axilares o laterales, que dan origen a las ramas o tallos secundarios.


Si se practica un corte transversal de un tallo y se lo somete a examen microscópico, se observará que su estructura interior presenta dos partes bien diferenciadas: primaria y secundaria. La primaria es la que aparece durante el primer año de vida de la planta. Consta de tres capas concéntricas: la epidermis, la corteza y el cilindro central.


La epidermis es la zona externa, y está constituida por una capa de células que presentan orificios denominados estomas. La corteza está compuesta por una parénquima cortical o clorofílico -tejido específico de los vegetales, formado por células esféricas o cúbicas-. Por último el cilindro central está formado por el periciclo, ubicado dentro del endodermo, y el parénquima medular, constituido por células desprovistas de clorofila, que forma los radios medulares y los vasos conductores, por donde circula la savia. Estos conductos se disponen en un solo haz.


A medida que el tallo aumenta su diámetro año tras año, se origina y crece la estructra secundaria, caracterizada por la aparición de dos tejidos o meristemas secundarios: el cámbium y el felógeno.


Diferentes tipos de Tallo
Lo habitual es que el tallo sea aéreo. Sin embargo, en ciertas plantas es subterráneo y desempeña la función de órgano de reserva. Entre los tallos aéreos se pueden distinguir tres clases: arbóreo, arbustivo y herbáceo. El árboreo es leñoso, grueso y macizo. La porción comprendida entre la base y la ramificación, o entre la base y el extremo de la copa, es denominada tronco. El arbustivo, por lo general, es leñoso, pero su ramificación arranca desde la base y su altura no supera los cinco metros. Cuando su longitud no supera el metro de altura se le denomina herbáceo.



Entre los tallos subterráneos se distinguen tres tipos: bulbos, rizomas y tubérculos.

Tipos de tallo
Las hojas y las raíces son suficientes para que la planta viva; pero si todas las plantas estuvieran formadas sólo por raíces y hojas, el terreno estaría cubierto por un conglomerado espantoso de ramas, hojas y hierbas. Para tener espacio, para hallar luz y aire, las plantas han tratado de separarse de la tierra, de elevar sus hojas lo más posible. Así, han formado una especie de "columna" que mantiene elevados el follaje, las flores y los frutos: el tallo o tronco.

Algunos tallos son raros, la naturaleza no hace nada sin tener motivos. Si algunas plantas poseen tallos de forma insólita es porque así lo requieren la propia estructura y la naturaleza del medio en que viven.

Tallos ventosa, en la vid americana (Ampelopsis quinquefolia) algunas ramas se han convertido en unos extraños órganos que le sirven para asirse: los zarcillos. En su extremidad éstos poseen ensanchamientos en forma de disco, que funcionan como ventosas. La planta, adhiriéndose a ellos, alcanza mejor la luz solar.

Tallos espina, si observamos una planta de espino albar o majuelo (Crataegus oxyacantha), o un ejemplar de arbusto del género Colletia, veremos que se encuentran provistos de largas espinas. Pero estas "espinas" tienen pequeñísimos folíolos en forma de escamas. Las espinas no son sino delgadísimos tallos transformados, que defienden a la planta de los herbívoros.

Tallo esférico, algunas plantas de la familia de las cactáceas (Echinocactus, Manillaria) tienen el tallo de perfecta forma esférica. Las agudísimas espinas de esta planta no son otra cosa que talluelos transformados. El tronco, enormemente dilatado, sirve para almacenar agua, muy escasa en las zonas áridas y desérticas en que vive la planta. Las hojas se han transformado en espinas para disminuir la pérdida de agua por evaporación.

Tallo espátula, en la Opuncia, el tronco es aplanado y forma una fila de artejos ovales, reducidos en la base. Parecen hojas, pero emiten yemas floríferas; por consiguiente, son tallos. Como esta planta carece de hojas, el ensanchamiento del tallo sirve principalmente para exponer una mayor superficie a la luz y favorecer así la función clorofílica.

Tallo cinta, en la Muhelenmboeckia, planta bastante común, y en muchas otras, el tallo toma la forma de una larga cinta de la cual surgen escasas hojas en escamas. Se trata siempre de una defensa frente a la aridez del ambiente.
Tallo pala, la palas o pencas del nopal parecen hojas. Pero se trata de tallos aplanados que, como los troncos en espátula o cinta, se denominan cladodios. Las hojas están transformadas en espinas y los tallos recubiertos con una sustancia cerosa, impermeable. La transformación es una simple adaptación al ambiente árido en que vive la planta.



Tallo hoja, si observamos una planta de rusco (Ruscus oculeatus), nos asombra ver una infinidad de hojitas unidas al tallo. Pero una mirada basta para comprobar que, precisamente en el centro de tales "hojitas", apuntan flores y frutos. Porque tampoco ellas son tallos caprichosamente transformados (filóclados). Como en el caso de los tallos en forma de pala, también en  el rusco faltan prácticamente las hojas, y los tallos se hallan impermeabilizados. Una vez más, se trata de un sistema de adaptación a la sequedad del ambiente.


De la Raíz al Fruto

La posición de los órganos de las plantas, sus funciones y las distintas transformaciones son analizadas por la anatomía y la morfología botánicas, que se aplican especialmente a las plantas superiores o fanerógamas, que presentan ya una estructura diferenciada en la que se observan órganos vegetativos (raíz, tallo, hojas) y órganos reproductivos (flores y frutos).

La raíz, como todos los seres vivos, las plantas necesitan extraer sustancias nutritivas del medio que los rodea. La función de la raíz es doble: por un lado, absorber el agua y los minerales disueltos en ella; y, por otro, fijar la planta.


Estructura, una raíz puede hallarse en etapa de desarrollo primaria o secundaria. Si se practica un corte en una raíz primaria a la altura de los pelos absorbentes, se observarán dos zonas: la corteza, o zona cortical, y el cilindro central.

En la corteza, desde fuera hacia adentro, se disponen la epidermis, el parénquima cortical y la encodermis.
La epidermis es la parte externa, formada por una sola capa de células que, al reproducirse da lugar a los pelos absorbentes.
Debajo de la epidermis está el parénquima cortical: un parénquima es un tejido vegetal formado por células esféricas o cúbicas separadas entre sí por espacios huecos llamados meatos. El parénquima cortical de la raíz está formado por muchas capas de células, generalmente desprovistas de clorofila. El aspecto de este parénquima suele ser rígido, y en general acumula sustancias de reserva (almidón).

Las raíces de estructura secundaria son más complejas. Poseen dos cilindros de células de crecimiento, llamados cámbium y felógeno. El cámbium se sitúa en el cilindro central, entre los tejidos vasculares. El felógeno está en el cilindro cortical; hacia adentro, produce células de relleno y el parénquima cortical, y hacia afuera, capas de tejido fibroso que cumplen la función de protección y aislación.

Tipos de raíz, en los lugares desérticos, las plantas impulsan sus raíces a grandes profundidades para alcanzar las napas acuíferas subterráneas. En cambio, en las zonas muy húmedas, las raíces, dado que el agua eatá cercana a la superficie del terreno, se ramifican apenas bajo la capa superficial extendiéndose horizontalmente; muchas, de este modo, emiten raíces aéreas que absorben la humedad directamente del aire.

En las zonas templadas las plantas desarrollan sus raíces en proporción al tamaño de la parte aérea.

Aproximadamente, la raíz representa en peso el 20 - 30 % de toda la planta. Naturalmente cada planta posee una raíz particular que se desarrolla más o menos extensamente según la estructura y la fertilidad del terreno. Todas las raíces se pueden dividir en dos grandes tipos: raíces principales y raíces fasciculadas o hacinadas.

La raíz napiforme de diente de león, por ejemplo, es una raíz principal que se alarga siempre hacia abajo y lleva raíces laterales que no alcanzan nunca la longitud de la principal.

La raíz fasciculada de ricino es un tipo de raíz principal que termina pronto de alargarse y es superada en longitud por las laterales que forman un penacho más o menos grande.

En la planta de zanahoria el nabo de la raíz se vuelve grueso y carnoso; no solamente fija al terreno la planta y lleva a las hojas el agua absorbida por los pelos radicales, sino que también constituye una reserva de sustancias nutritivas. Raíces del mismo tipo son las de la remolacha, el nabo y el rábano, que es una especie de nabo grueso de sabor fuertemente picante.
La verdadera raíz comienza donde aparecen las primeras raíces laterales; el trecho superior constituye el hipocotile, que es parte del tallo que se desarrolla debajo de los cotiledones del embrión.

Las raíces adventicias, son las que no derivan directamente de la raicilla del embrión, sino del tallo o de las hojas.
En una planta de maíz, pueden obervarse en los nudos del tallo numerosísimas raíces más vigorosas cuanto más elevadas (este fenómeno se puede observar en todos los cereales).

Los mangles crecen en las costas pantanosas de los mares tropicales. Las raíces principales sumergidas en un fango pobre de oxígeno mueren pronto. Del tallo y de las ramas nacen raíces que se hunden oblicuamente en el fango sosteniendo a guisa de zancos a la planta. Comúnmente durante la marea alta las raíces se sumergen, pero luego reaparecen en la marea baja y entonces pueden respirar.



En la Ficus bengalensis o higuera sagrada, una sola planta puede formar un pequeño bosque. De las ramas gruesas y larguísimas descienden enormes raíces aéreas que primeramente cuelgan suspendidas; luego, llegadas a tierra, se implantan funcionando como raíces normales. Las raíces se vuelven gruesas y robustas, en forma de columnas, de manera que pueden sostener las largas ramas que se extienden horizontalmente.

En busca de alimento
La raíz es, la parte de la planta que penetra en la tierra para buscar y absorber el alimento. Se alarga y ramifica para explorar la mayor cantidad posible de terreno, en procura de agua. El trabajo más duro, naturalmente, lo hace la punta de la raíz, que debe perforar el suelo. Por eso, todas las raíces tienen en su punta una especie de cofia formada por muchas células achatadas y endurecidas. Seguidamente después de la cofia o pilorriza, tienen un frondoso pulmón blanco formado por una enorme cantidad de hilos microscópicos, que son prolongaciones de las células de la raíz. Estos hilos se llaman pelos absorbentes, y son los que realizan la tarea de absorber el agua que contiene sales minerales disueltas.

¿Cómo hacen las raíces que son leñosas para absrober agua? El agua, con las sustancias disueltas en ella, penetra en la planta a través de la membrana exterior de los pelos absorbentes. Este procedimiento se denomima ósmosis. Pero las células de la membrana de las raíces absorben sólo las sales que son útiles para la planta. Efectivamente, las células regulan la cantidad y la calidad de las sales absorbidas y, si es necesario, interrumpen la absorción.
A través de los pelos absorbentes, las soluciones líquidas absorbidas pasan de célula a célula hasta que llegan al cilindro central de la raíz, desde donde son conducidas hasta el interior de la planta a través de delgadísimos canales, los vasos.


De vez en cuando las raíces realizan una osmósis en sentido contrario. Por ejemplo, si encuentran una sustancia dura, insoluble en el agua, como el mármol, desprenden anhídrido carbónico que, al mezclarse con el agua, transforma el carbonato de calcio en bicarbonato, que es soluble y puede ser absorbido por la planta.

En resumen, desde que germina la semilla, la planta debe desarrollar sus diversos órganos (tallo, hojas, flores y frutos) y cumplir las variadas funciones de nutrición, respiración, transpiración y florecimiento. Debe vivir, y para ello tiene que extraer las sustancias nutritivas del medio en que se desarrolla, tal como están obligados a hacerlo todos los seres vivos.
El ambiente que tiene la mayoría de las plantas es la tierra y el aire. De la tierra, la planta absorbe el agua y las sustancias minerales en ella por medio de la raíz, órgano que para ello actúa introducido en el suelo.


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Monocotiledóneas

Mencionar correctamente el nombre científico completo de una determinada especie vegetal equivale a emplear una serie de términos que impresiona a los oídos no abituados a ellos. Así, por ejemplo, para designar una planta de muguete o lirio de los valles, debemos decir: es una planta cormofita, pertenece a la división de las fanerógamas angiospermas y a la clase de las monocotiledóneas. Sin embargo, no es difícil hallar una clasificación exacta. La que sigue a continuación está aplicada al ejemplo de muguete (Convallaria L), conocida también como convalaria, planta liliácea que es una clase vegetal integrada, en su mayoría, por hierbas.

Planta de muguete o lirio del valle

Son prevalentemente plantas herbáceas que comprenden especies de positivo interés económico; baste decir que de ellas forman parte la gramíneas, cuya utilidad para el hombre ha sido tanta que su cultivo se remonta a los albores de la civilización; su necesidad para la ganadería y la labranza es manifiesta y han servido siempre como alimento del hombre y como forraje.



Dicotiledóneas

Más de la mitad de todas las especies vivientes del reino vegetal se halla constituida por plantas dicotiledóneas. Esta gran clase comprende numerosas familias muy importantes e interesantes, tanto desde el punto de vista botánico como desde el económico y el comercial.

La clase de las dicotiledóneas está dividida, según el desarrollo de la flor, en tres grupos: simpétalas, dialipétalas y monoclamídeas.

Dialipétalas
Son plantas que tienen flores con pétalos no soldados. Las flores de algunos órdenes presentan disposición particular de los pétalos. Por ejemplo: ciertas leguminosas tienen una flor semejante en su forma a una mariposa (papilionáceas).


Magnolia, de orden policárpica

Simpétalas
Son plantas dicotiledóneas provistas de flores en forma de tubo o de embudo. Su corola tiene los pétalos concrescentes, no separados del todo, sino más o menos soldados lateralmente entre sí en un trecho más bien pequeño. Las flores de las simpétalas están siempre provistas de cáliz y de corola.


Gardenia, orden rubiales


Monoclamídeas
Son plantas dicotiledóneas con flores desprovistas de corola y de cáliz, o provistas sólo de cáliz:  a menudo, éstas se hallan reunidas en inflorescencias particulares llamadas "amantos".



Higo, orden urticales


Botánica

Los vegetales están ligados estrechamente a la vida del hombre en actividades tales como alimentación, protección, producción de medicamentos, construcción de vivienda, abrigo, herramientas, etc.
Por eso es importante conocer las características y funciones de las plantas, para tener un apropiado manejo y utilización de ellas, y mejorar las condiciones de vida del hombre.



Pero, ¿qué es la Botánica?. La necesidad de alimentarse y la curiosidad por la naturaleza llevaron al hombre a preocuparse por diferenciar plantas comestibles de venenosas, y tratar de conocer y aprovechar semillas, frutos, flores, tallos, hojas y raíces. La botánica es la ciencia que estudia los vegetales. El análisis de éstos parece ser casi tan antiguo como el hombre mismo.

Chinos pioneros
La civilización china fue la primera en asentar sus conocimientos botánicos por escrito, unos 4 000 años antes de Cristo. Entre los griegos, Empédocles descubrió la función de la raíz como medio de sostén y órgano de alimentación de la planta, y Aristóteles asoció el fruto con la reproducción de la especie. Durante el Renacimiento, los estudios al respecto experimentaron grandes progresos. Fue en esa época que surgieron los primeros jardines botánicos: colecciones sistemáticas de plantas vivas. Con la clasificación del naturalista sueco Carl von Linné, en el siglo XVIII, nació la nomenclatura actual.

Muchas ramas
La botánica tiene varias ramas: la paleobotánica estudia los restos vegetales fósiles; la geobotánica trata sobre la distribución de la flora en las distintas áreas del planeta; la botánica pura ordena y clasifica las plantas; y la aplicada estudia las características de las plantas en relación con su empleo por el hombre. Ya en terrenos más específicos, la citología vegetal se ocupa de las células; la histología, de los tejídos; la embriología, del desarrollo y las transformaciones del embrión; la morfología, de las estructuras internas y del aspecto exterior de los órganos de la planta; la fisiología -disciplina netamente experimental- se ocupa de la nutrición y la reproducción vegetales, y la botánica descriptiva agrupa y cataloga todos descubrimientos. La botánica también tiene estrecha relación con otras ciencias, como la geografía, paleontología y la química, que resultan útiles para ampliar y profundizar sus conceptos.

Célula vegetal
La célula es la mínima unidad morfológica y fisiológica que compone los tejidos de plantas y animales. Constituye la menor expresión de vida, ya que nace, se alimenta, crece, se reproduce y muere. Su estructura consta de una masa gelatinosa, granulada y transparente, el protoplasma, rodeada por una cubierta muy delgada que se denomina membrana celular. La existencia de una pared, compuesta por celulosa, es típica de las células vegetales. Su función es proteger al protoplasma. En el protoplasma se distinguen el citoplasma y el núcleo. El primero contiene agua y elementos químicos precursores de proteínas, lípidos y glúcidos, además de varios corpúsculos con una función determinada para cada uno.



Rodeado por el citoplasma se encuentra el núcleo, que está recubierto por la membrana nuclear y contiene pequeñas partículas de proteínas llamadas nucléolos. Es en él donde se encuentran los cromosomas, filamentos de ácido desoxirribonucleico (ADN), portadores de los códigos de información genética que determinan las características específicas de cada individuo.

La pared celular, es el tabique de la célula y, por lo general, existe solamente en las células vegetales. Las células animales carecen de tal pared. Ésta no es una parte viva de la célula, sino una secreción de su parte interna, o sea del citoplasma. La pared está constituida por un entrelazado de filamentos de celulosa, frecuentemente dispuestos como las fibras de un tejido. En algunos casos, la pared se halla formada además por carbohidratos, como la pectina y la lignina. La pared celular sirve de protección y de apoyo al citoplasma. En efecto, especialmente en las partes de la planta que sirven de sostén, las paredes se empapan de lignina y se vuelven rígidas. La madera es una masa de duras células lignificadas. Por dentro de la pared celular, rodeando todo el fotoplasma, se halla la membrana celular.

El citoplasma, es una masa finamente granulada, muy similar a la gelatina. Contiene un 70-80% de agua, y está formada por diversos elementos químicos, 50% de ellos forman las proteínas; 40% de ellos los lípidos; y 10%, los glúcidos o carbohidratos. Además de estos elementos, en el citoplasma se encuentra fósforo, azufre, potasio, calcio, magnesio, hierro, etc. El citoplasma puede considerarse en dos partes: la parte exterior, el ectoplasma, que es una membrana semipermeable que deja pasar el agua y las sustancias minerales en ella disueltas para la nutrición de la célula, y la parte interior, el endoplasma que, aunque parezca extraño, no permanece inmóvil. Si observamos una célula con el microscopio, podremos ver un incesante ir y venir de corrientes que arrastran minúsculos granitos. Son continuas transformaciones químicas que ocurren en el citoplasma, lo que nos indica que en la célula se desarrolla una actividad vital ininterrumpida y complicada.

Los plástidos, también dentro del citoplasma, son corpúsculos en forma de gotitas, de granitos o de bastoncillos, y se dividen en cloroplastos, cromoplastos y leucoplastos. Algunos de ellos cumplen funciones muy importantes. Los cloroplastos son los corpúsculos verdes que contienen la clorofila y que, con la ayuda de la energía solar, descomponen el anhídrido carbónico del aire en oxígeno y carbono. Los leucoplastos, de forma ovoide y de aspecto blanquecino, son los órganos de la célula que transforman el azúcar en granitos de almidón. Los cromoplastos son siempre de color amarillo o anaranjado y tienen su origen en la transformación de los otros dos tipos de plástidos.

Las vacuolas, estas se van acumulando muchas de las sustancias elaboradas por la planta, que son utilizadas por el hombre, tales como el azúcar de la uva, de la remolacha, de la caña de azúcar, el tanino, el ácido de los frutos agrios, los aceites y grasas de las semillas, las resinas los alcaloides y los granitos de aleurona, elemento de gran valor nutritivo que se encuentra principalmente en el grano de trigo.

El núcleo, en todas las células vegetales, sumergido en el citoplasma, existe un corpúsculo en forma de perdigón, de huevo o de lenteja: el núcleo. También el núcleo, como la célula, está envuelto por una delgada membrana llamada membrana nuclear. En su interior pueden verse uno o más granitos formados por proteínas, denominados nucléolos. En el núcleo puede verse, asimismo, una especie de retícula, conocida con el nombre de cromatina, muy importante para la vida de las células y, por tanto, para la vida de todos los organismos vivientes, en razón de que, cuando la célula se reproduce, la cromatina forma los filamentos llamados cromosomas, de los que depende la transmisión de los caracteres hereditarios de los nuevos individuos.


Siglo XXI

En los primeros años del siglo XXI se logró decodificar el genoma humano. Este hecho implicó un gigantesco avance en la cura y prevención de enfermedades y malformaciones genéticas. También se intensificó el proceso de integración en grandes bloques económicos. Paralelamente, creció el comercio internacional y se constituyeron organismos multilaterales para reforzarlo. 


Se registró una desnacionalización de las estructuras productivas, y poderosos grupos de inversionistas compraron grandes compañías en las naciones más diversas. La posesión de grandes capitales y la tecnología de punta fueron las claves del poder. La industria tradicional, en gran medida, fue desplazada de los países más ricos. Todas estas tendencias se vieron contrapesadas por nuevas comprobaciones y por la tentativa de resolver los problemas derivados de los fenómenos mencionados. Se formaron bloques de países con fines comunes, para abolir fronteras aduaneras. Este proceso se fue extendiendo paulatinamente a los otros ámbitos de la economía e incluso a la política. La comunidad Económica Europea es un organismo creado en 1957 por el Tratado de Roma. El bloque experimentó un crecimiento que superó todas las expectativas por las que se había creado, y en 1993 cambió su nombre por el de Unión Europea (UE). Por el Tratado de Maastricht, el 1 de noviembre de 1993 entró en vigor un programa para la unificación económica de Europa, que se cristalizó con el lanzamiento, en mayo de 1998, del convenio sobre la moneda única, el euro. Debido a esto, Europa va en camino a convertirse en una superpotencia económica a nivel mundial, con capacidad de iniciar tratativas en un plano de igualdad con los Estados Unidos o Japón.

El Tratado de Libre Comercio (TLC), más conocido por su sigla en inglés (NAFTA), integrado por los Estados Unidos, Canadá y México, representa otro bloque regional, con una política aduanera propia.

Un tercer grupo es el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), formado por la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Este bloque de naciones emergentes ha permitido en los últimos años una notable intensificación del comercio regional.

En este nuevo siglo se reforzaron las corrientes migratorias de los países más pobres a las naciones desarrolladas, y éstas intensificaron su política de fronteras cerradas a la inmigración. También creció la cantidad de refugiados. La revolución en los medios de comunicación y la tecnología del procesamiento de datos se tradujeron en una transformación del mercado de trabajo, que a su vez, tiene un impacto decisivo sobre la organización de la familia y las tendencias urbanísticas. El hambre, que todavía hoy es un fenómeno presente en vastas regiones del planeta, podrá ser paulatinamente combatida mediante la ingeniería genética y, de manera indirecta, a través de métodos para el control de la natalidad en los países superpoblados y pobres.

Atentado del 11 de septiembre de 2001
En esa fecha, dos aviones de pasajeros piloteados por terroristas se estrellaron contra las torres gemelas del complejo World Trade Center, en New York, y un tercer avión destruyó un ala del Pentágono. Hubo más de dos mil muertos y el gobierno estadounidense responsabilizó por este atentado a la red Al Qaeda, liderada por Osama bin Laden, un millonario de Arabia Saudita que, presumiblemente, se refugiaba en Afganistán protegido por los talibanes. Estados Unidos derrotó al gobierno talibán pero no pudo atrapar a Bin Laden.

Guerra del Golfo II
En 2003, los Estados Unidos y Gran Bretaña derrocaron el régimen que Saddam Hussein había instalado en Irak. Fue una guerra de poca duración en la que las tropas aliadas, provistas de alta tecnología, vencieron con facilidad a los iraquíes. En todo el mundo hubo manifestaciones populares en contra de esta contienda, y la popularidad de Bush y Blair disminuyó ostensiblemente.

Comercio Mundial
El intercambio de servicios y mercancías en la comunidad internacional experimentó una vigorosa expansión. Este fenómeno obedeció en gran medida a la acción de organismos como el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), que desde su creación, en 1948, hizo enormes esfuerzos para que las naciones que lo integran redujeran sus niveles de protección aduanera. En 1995 el GATT fue reemplazado por la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Una de las peculiaridades que mostró el comercio en los últimos años es el mayor volumen de intercambio, que es realizado a través de la cuenca del Pacífico. Esta modificación es consecuencia de la transformación de Japón, que se ha convertido en la principal potencia exportadora del planeta; del rápido crecimiento económico de China, con su gigantesco mercado de más de 1000 millones de potenciales consumidores; y de la presencia de otros poderosos enclaves comerciales, como los Cuatro Dragones (Corea del Sur, Hong Kong). Malasia, Tailandia, Indonesia y Filipinas se agruparon en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y generaron su propia versión del milagro económico local. Las naciones no asiáticas de la cuenca del Pacífico, como los Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Chile, se transformaron pronto en consumidores de las exportaciones de Asia y en proveedores de productos a los mercados de este continente.

Transnacionalización de las economías
La desnacionalización de las economías tiene su correlato en la proliferación de gigantescas compañías multinacionales y la expansión de un sistema financiero internacional global que no permite determinar el origen de los capitales. Las empresas que en el pasado eran consideradas bastiones de las economías de determinados Estados pasaron a formar parte de grandes transnacionales bancarias o empresariales. Por eso, General Motors o IBM por ejemplo, dejaron de ser firmas exclusivamente estadounidenses, como ya no se las considera exclusivamente británicas a Rolls Royce o Harrods ni italiana a Fiat. Por otra parte, el proceso de privatización de las grandes empresas del Estado, alentado por los neoliberales, hizo que la transnacionalización se intensificara.

Capitalismo y desempleo
El neoliberalismo, que se extendió a gran parte del planeta desde fines de la década de los 70, generó algunos fenómenos no deseados. Entre ellos pueden mencionarse: un fuerte aumento de los niveles de desempleo, la caída del nivel de los salarios, el aumento de la brecha existente entre los ingresos de los distintos sectores de la sociedad, la virtual desaparición de los sistemas de seguro de desempleo y la decadencia de determinados servicios, habitualmente prestados por el Estado, como la educación o el cuidado de la salud de la población.

Salud y enfermedad
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es un organismo especializado de la ONU, dedicado a la prevención y a la cura de las enfermedades que afectan a la humanidad. Tiene su sede en Ginebra y lucha, principalmente, contra dos grandes problemas: la escasez de fondos y la reticencia de numerosos gobiernos a destinar mayor presupuesto al cuidado de la salud de sus ciudadanos. La estrategia de la OMS apunta a fortalecer a los gobiernos en lo relativo a educación para la salud, en una labor correctora y preventiva. Por eso sus preocupaciones relevantes son la alimentación adecuada, el cuidado de la mujer embarazada, la vacunación contra las enfermedades infecciosas y la provisión de medicamentos esenciales. Según las estadísticas de la OMS, entre las enfermedades que causan mayor número de muertes se encuentran las cardíacas, el cáncer, la mortalidad infantil y el sida. La mortalidad de niños es uno de los flagelos más graves que sufre el género humano, y el sida ya provocó la muerte de más de 5 000 000 de personas.

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