Organización económica inca

La organización económica inca estuvo basada en el cultivo intensivo de la tierra, con lo cual se aseguraron el alimento, tanto individual como colectivamente. De la misma manera, procuraron satisfacer sus necesidades de vestido y de vivienda que son tenidas como fundamentales en el proceso de supervivencia del ser humano. Si bien es cierto que atendieron también a necesidades de orden secundario, sin embargo, esto no constituyó atención preferencial en el incario, ya que primó, sobre todo, la vida en comunidad y el bienestar colectivo.

PRODUCCIÓN
Para producir necesitamos el concurso de tres elementos (más propiamente fuerzas) que son: tierra, trabajo y capital.

La tierra, tenencia y distribución
La producción en el incanato descansó en el cultivo intensivo de la tierra o "pacha-mama". Nunca se dio más vinculación entre el hombre y la tierra que en esta época. Ella les suministró los productos necesarios para poder subsistir y a ella se dedicaron con gran ahínco; a ella vincularon sus fiestas, sus cánticos y sus danzas.

El único poseedor, o propietario de las tierras, en el imperio era el Estado, representado por el Inca. Sin embargo, con fines de trabajo, cultivo y usufructo, anualmente se procedía a su reparto de la manera siguiente:

a) Tierras del pueblo: Eran las que se adjudicaban a los miembros de los ayllus, cuyos productos les servía de sustento. Cada miembro varón del ayllu recibía un tupu u topo, mientras que a cada mujer se le asignaba medio topo. El topo no tenía una medida igual, sino que variaba de acuerdo a la fertilidad del suelo o si éste era de riego o de secano. Se estima, sin embargo, que su extensión debía satisfacer las necesidades de la familia. Anualmente se realizaba la distribución de tierras, señalando, también, las destinadas a los ancianos y desvalidos, cuyas parcelas eran trabajadas por los miembros de la comunidad bajo la forma del ayni. Al morir el individuo sus tierras volvían a la comunidad para ser repartidas nuevamente.

b) Tierras del Inca: Eran las áreas cuyos productos estaban destinados para la manutención de la Realeza y la Nobleza, los demás funcionarios y el ejército. El sobrante se guarda en graneros y almacenes y constituían provisiones para casos de epidemias, escasez o malas cosechas. Estas tierras eran cultivadas mediante la forma de minka.

c) Tierras del Sol: Eran aquellas cuyos productos estaban destinados al sostenimiento de los personajes dedicados al culto, como los Sacerdotes, las Vírgenes de Sol y para la preparación de ofrendas que se realizaban durante las fiestas religiosas. Eran trabajadas, también, bajo la forma de minka.


El trabajo
Representó la principal actividad del imperio que bien podría sintetizarse en la frase de "el que no trabaja no come". Precisamente por esto el trabajo tuvo estas tres características:

a) Obligatoriedad, todos los runas y en general todos los integrantes de los diferentes estratos sociales incas, deberían trabajar, nadie podía eximirse de ello.

b) Equidad, cada individuo trabajaba de acuerdo a su capacidad. No se dio el caso, que hoy presenciamos, de que personas fuertes efectúan trabajos fáciles y, por el contrario, personas débiles ejecutan trabajos pesados. Inclusive el trabajo era gradual en concordancia con el desarrollo y edad de los niños, jóvenes y adultos.

c) Alternabilidad, no siempre se trabajaba en lo mismo. Existían períodos de descanso y variación en el trabajo. Esto lo practicaron para desterrar el cansancio y el tedio o aburrimiento entre los miembros de la colectividad.

Sistemas o formas de trabajo
Las formas de trabajo durante el incanato fueron:

a) El ayni, que es el trabajo individual o colectivo de ayuda mutua. Tradicionalmente se ha resumido en la frase de "todos para uno y uno para todos". Esta forma se ejecutaba en las tierras del pueblo cultivando topo por topo colectivamente; cada familia ayudaba a sus vecinos y, luego, era ayudada en la labranza de su tierra, es decir, existió la reciprocidad en el servicio o prestación del trabajo (trabajo contra trabajo).

b) La minka, que era el trabajo, también colectivo, que se efectuaba en las tierras del Sol y del Inca o en algunas obras cuyo servicio iba destinado al bien público tales como caminos, puentes, obras arquitectónicas, etc. Aquí también existe la reciprocidad, pero en beneficio, ya que parte de los productos de las tierras trabajadas por este sistema se guardaban en los almacenes para casos de escasez de los cuales, entonces, se beneficiaba el pueblo, beneficio que también encontraba cuando utilizaban los caminos o los puentes que habían construido colectivamente.

c) La mita, era el trabajo por turno y obligatorio que se realizaba en faenas muy pesadas y penosas que exigían al máximo de esfuerzo como las minas, los cocales (por lo insalubre de la zona alto selvática que no colonizaron los incas), algunas obras públicas, etc. Esta forma la aplicaron para preservar el capital humano y no comprometer la salud de los trabajadores.

Capital
El capital como medio de producción, tal como ahora se entiende, no existió durante el régimen imperial inca. Por eso en este aspecto mencionamos únicamente la presencia del trueque mudo. Este consistió en el intercambio de producto contra producto que los interesados intercambiaban, por ejemplo, capas con maíz, hojas de coca con frutas, plumas con algodón, etc. Por lo demás, al no existir la propiedad privada, ni la empresa privada, se dio paso a la economía planificada estatal, este fue quien se preocupó de que el hombre, capital humano, estuviese asegurado en su satisfacción y bienestar para que pudiese rendir y producir en la medida que el Estado le exigiese y necesitase.

CIRCULACIÓN
La circulación de los productos con fines de comercio fue restringida, ya que la organización económica buscaba que cada individuo, ayllu, provincia o región se autoabasteciese. El traslado de los productos se hizo mediante los auquénidos, llama y alpaca y también a través de los llamados "indios cargueros", que eran quienes con los productos a la espalda los transportaban con suma agilidad por entre valles y quebradas de los andes y aún por los caminos de la Costa.

El comercio interno se realizó en poca escala mediante las llamadas "ferias", como las que se efectuaban en Pucará, Jauja. A su vez, el comercio exterior se practicó, más que nada, con fines de espionaje hacia los pueblos vecinos y por conquistar. Para ello surcaron el mar por medio de grandes balsas en las que llevaron los productos a intercambiar y que lo constituían objetos de oro, plata, brazaletes, piedras preciosas, etc., así arribaron a las costas del Ecuador, Colombia, Panamá y Centroamérica.

DISTRIBUCIÓN
Está representada por la forma cómo se almacenaron y guardaron los productos para su posterior uso en beneficio de la colectividad. Los depósitos tomaban el nombre de pirhuas o collcas y se construían fuera de los poblados, en "lugares altos, frescos y airosos, cerca del camino real". Existían variedad de depósitos, unos que almacenaban el maíz, otros los tubérculos, las frutas, la carne seca (charqui), las ojotas o calzado, etc. Dentro de esta variedad tenían prelación los depósitos destinados para el uso del ejército con provisiones de armas y de víveres, luego los del Inca y la realeza y, por último, los que abastecían a la comunidad en tiempos de calamidad pública.

CONSUMO
La necesidad consumitiva del habitante del imperio estaba asegurada, ya que el Estado como entidad previsora había concedido lo suficiente para subsistencia del individuo. En esta forma, el consumo equivalía a dar cada uno según su necesidad, tanto en alimentación, vestido y vivienda que, en alguna forma, eran los únicos rubros en donde se podría hablar y aplicar el concepto de propiedad. Como integrante de la comunidad el habitante producía, pero la comunidad le repartía lo que necesitaba para desarrollar las funciones que el Estado le exigía; el runa tenía poco pero no pasaba hambre, ni carecía de vivienda, ni de vestido. El sentido social y de seguridad social se hizo evidente en tiempos del Incanato.


Organización social inca

La sociedad incaica estaba basada en la estratificación de clases. Sin embargo, esta estratificación no era  cerrada, puesto que individuos de la clase popular podían ascender a los estratos sociales superiores. Estas clases fueron: la Realeza, la Nobleza y el Pueblo.

Realeza
Estaba representada por el Inca, la Coya y el príncipe heredero.

Inca; el soberano del Tahuantinsuyo, denominado "Inca" o "Sapainca", ejercía una soberanía absoluta y era venerado por su prosapia divina, uniéndose en él, el poder religioso y político, resumía en sí al Imperio todo. En este sentido, el Inca en su condición de Intipchurin (Hijo del Sol) era conocido como Señor de la Tierra y Ordenador del Mundo que buscaba el bienestar de sus súbditos. Era bondadoso pero severo, los méritos eran apreciados en toda su integridad pero, también, castigaba los delitos con gran sentido de justicia e imparcialidad.

Cada Inca construyó en el Cusco un magnífico palacio, en donde residía él y quienes estaban prestos a servirle constituyendo, así, la expresión de la clase dominante. Nadie podía mirarle de frente; para presentarse ante él había que hacerlo con una pequeña carga sobre la espalda y con la cabeza baja en señal de sumisión. Sólo los nobles más allegados le dirigían la palabra sirviéndoles de intermediarios con el resto de la población. El Inca era conducido el literas a través de su recorrido por el Imperio o caminaba bajo la achihua (quita sol) durante sus cortos desplazamientos por la Ciudad Imperial.

Como suprema autoridad del Imperio llevaba consigo los siguientes signos distintivos:

a). El Llauto, que era un turbante con los colores que representaba a cada uno de los Suyos.

b). La Mascaipacha, consiste en una borla de lana roja que simbolizaba el poder imperial y que le caía sobre la frente, cubriéndole, inclusive, parte de los ojos.

c). Las plumas del korekenke, que llevaba sobre la frente. El korekende era una ave sagrada y misteriosa que, según las leyendas, sólo aparecía a la muerte de algún soberano.

d). El Topa Yauri, especie de cetro de oro que era usado como insignia de mando.

e). El Waman champi, arma que tenía una punta en forma de estrella.

f). El Cápac unku, que consistía en un bello manto de vicuña que lo llevaba sobre la espalda.

Todas las prendas de vestir del Inca estaban fina y ricamente adornadas con filamentos de oro y de plata, así como con incrustaciones de turquesas y piedras preciosas.

La Coya; era la esposa legítima del Inca. Por lo general era su hermana de padre y madre y en caso de no ser así lo era su pariente más cercana. Este incesto real tenía por origen al Sol y a la Luna (que fueron hermanos y esposos, lo primero por ser hijos de un acro creacional de Huiracocha), habiéndolo guardado los Hermanos Ayar y muy especialmente Manco Cápac y Mama Ocllo, los fundadores del Imperio. La costumbre fue celosamente respetada por sus descendientes los Incas, sobre todo a partir de Pachacútec, monarca que insistió sobre este punto indicado que nunca lo debían descuidar los soberanos quechuas. En el transcurso de su vida diaria la Coya paseaba por los huertos reales entreteniéndose con las aves y animales que allí vivían y que eran obsequios de las distintas regiones del Tahuantinsuyo, especialmente de la selva; recogía y hacía ramos de flores, escuchaba música o danzaba, siempre acompañada por damas de la nobleza o personal femenino presto a atenderle y servirle.

La sucesión y el correinado; aún en vida los Emperadores Incas acostumbraron designar a su sucesor en el trono imperial. Este sucesor era el hijo mayor habido en la Coya (su esposa y hermana). De esta manera, si bien es cierto que a todos los príncipes legítimos se les denominaba Pihuichuri, en cambio el heredero, casado o soltero, recibía el nombre específico de Auqui. Este auqui era entrenado en las labores de gobierno acompañando al soberano en las diferentes jornadas de la administración pública y, a veces, tomando determinaciones por sí mismo a modo de correinado que lo iban preparando para asumir el trono imperial. En la mayoría de los casos el príncipe heredero era el encargado de realizar las campañas de conquista y asimilación de nuevos territorios, como en el caso de Túpac Inca Yupanqui, hijo de Pachacútec, que incorporó las vastas regiones del Gran Chimú al Tahuantinsuyo. De este modo los incas preparaban a quien, en el futuro, habrían de sucederles en el gobierno; así evitaron la incapacidad y la improvisación.


Nobleza
Se dividía en Nobleza de Sangre y Nobleza de Privilegio.

Nobleza y sangre; conformada por un grupo cerrado de familiares y parientes del Inca, que se hallaba en la cumbre de la organización social. A este grupo se le encomendaba todas las altas funciones del gobierno, del clero y del ejército. Poseía todos los atributos y privilegios. Estaba obligada, esta clase dirigente, a reunir especiales condiciones de orden físico, moral e intelectual, pues todos sus miembros deberían de demostrar su capacidad y virtudes para el ejercicio del gobierno. Debido a estas condiciones y a la preparación que recibían, llegaron a constituir una verdadera aristocracia.

Nobleza y privilegio; estaba conformada por aquellos personajes del pueblo que habían destacado en el desempeño de sus funciones y que a criterio del Inca y de su representante en las provincias, eran ascendidos a la categoría de nobles. Tal era el caso, por ejemplo, de los amautas, los quipucamayos y guerreros valientes que ganaban dominios para la monarquía imperial.

Pueblo
Constituía la base de la estratificación social. Era la clase actuante y dirigida que ejecutaba las grandes obras del imperio. Estaba formado por los siguientes grupos:

Los Hatun-runa; eran los hombres del pueblo, los ciudadanos comunes y corrientes con derechos y obligaciones que se dedicaban a las labores agrícolas. Formaban parte de los ayllus que se encontraban distribuidos por todo el territorio. Sobre esta gran masa descansaba el peso de la grandeza del Tahuantinsuyo.

Los Mitimaes; eran grupos de individuos que eran trasladados de una región de una región a otra. Algunos eran expertos colonizadores adictos al Inca, que conformaban la avanzada en la tarea de colonización, enseñando a los pueblos la civilización incaica. Otros, eran conformados por los grupos rebeldes a quienes se les trasladaba de un sitio a otro por medida de seguridad; mitimae o mitmaj, significa "el que se va".

Los Yanacuna; eran grupos de servidores "domésticos" que desempeñaban sus labores en la casa del Inca y de la nobleza. Estaban integrados por todos aquellos individuos pertenecientes a las tribus vencidas, a quienes se les había perdonado la vida con la finalidad de convertirse en elementos útiles al imperio. Conviene indicar que la condición de yanacuna se trasmitía de padres a hijos y, con razón, se les puede aplicar el calificativo de "servidores perpetuos". En el incanato no existió la esclavitud.

El Ayllu, base de la organización social

La organización social inca se basó en el ayllu, que es el conjunto de individuos o de familias unidas por ciertos vínculos. Estos vínculos, fundamentalmente, son:

a) Vínculo de sangre: es decir, todos los miembros integrantes del ayllu se consideran parientes entre si, descendientes de un tronco común. Son aylluni (parientes).

b) Vínculo de territorio: porque este conjunto de familias, consanguíneamente unidas, habitan en una determinada área geográfica o terreno conocido con el nombre de marka.

c) Vínculo económico: puesto que la habitabilidad en la marka les exigía trabajarla y hacerla producir, todos en conjunto laboraban para poder alimentarse. De allí que el vínculo económico esté representado por el trabajo en común y el usufructo de la tierra.

d) Vínculo religioso: consistía en la adoración al Sol, en tiempos de los incas.

e) Vínculo de idioma: mediante el cual se debía hablar el quechua como idioma principal del incanato y el mismo dialecto, o lengua regional si acaso la tuvieran.

f) Vínculo de tótem: la creencia, adoración y respeto que deberían tener todos los miembros del ayllu hacia el elemento o ser natural (rayo, trueno, relámpago, serpiente, cerro, mar, etc.) o sobrenatural (origen divino), en el cual creían que se había originado o salido la familia.

Sentido social del ayllu; planteados estos vínculos característicos del ayllu, podemos extraer su sentido social, esto es, el ayllu constituyó la base de la sociedad en el antiguo Perú. Fue la "célula familiar", sobre la cual descansaba todo el sistema organizativo imperial inca. Esta unión de los parientes o aylluni, sus creencias y costumbres, los impulsaba al progreso y desarrollo bajo la dirección y gobierno del jefe local o curaca, marcando con ello, al mismo tiempo, el avance de la civilización en la época inca.

Sentido económico; la economía pre-inca descansó en el cultivo intensivo de la tierra. Esto a su vez, tenía en el ayllu su expresión más digna, y que a través del vínculo económico todos estaban obligados a trabajar el territorio que habitaban para procurarse el sustento común. la tierra, pues, era activamente laborada y de ella, sea por cualquiera de las formas de trabajo imperante, se acaban los productos destinados tanto para la comunidad como para el Inca y el culto religioso. El territorio que habitaba el ayllu tomaba el nombre de marka.

Evolución; el ayllu fue de origen pre-inca, pero los gobernantes del Imperio lo adaptaron a su organización socio-económica y supervivió cuando la conquista española, llegando a nuestros días en que se les ha conocido como las Comunidades de Indígenas, o más específicamente ahora como las Comunidades Campesinas, que se ubican preferentemente en el medio Central (Sierra) y que están amparadas por las leyes y la Constitución del Estado. Ejemplo de estas comunidades las tenemos en Muquiyauyo (Junín), Chepén (Lambayeque), Vicos (Ancash).


Imperio Incaico: antigüedad y extensión en América

El Imperio incaico, como ya les conté en publicaciones anteriores, se desarrolló en esta parte de América del Sur (en el Antiguo Perú para ser más precisos), entre los siglos XIII al XVI. Es decir que tuvo una existencia de más de trescientos años en los cuales estructuró una organización política, social y económica que lo llevaron a convertirse en un núcleo irradiante de alta cultura cuyos razgos aún perduran y constituyen la raigambre ancestral de nuestra nacionalidad.


Extensión
Con las grandes conquistas hechas por los Incas y culminadas por Huayna Cápac, a comienzos del siglo XVI, el Imperio logró su mayor extensión, ubicándose desde los dos grados de latitud norte hasta los treinta y seis grados de latitud sur; ocupando una superficie de cerca de dos millones de kilómetros cuadrados y concentrando bajo su dominio a parte de Colombia, todo Ecuador , costa y sierra de Perú, toda Bolivia, norte y centro de Chile y el noreste de Argentina.

De esta manera, al momento de la conquista española los límites que enmarcaban al Imperio eran los siguientes: 
Norte: el río Ancasmayo (Azul), provincia de Pasto (Colombia).
Sur: río Maule (Chile).
Sureste: Provincia de Tucumán (Argentina).
Este: Selva amazónica.
Oeste: Océano Pacífico.

Cusco: eje de los cuatro suyos
Debido a la extensión del territorio que requería de una administración eficiente, a la vez que rápida, el Imperio fue dividido en cuatro regiones o "suyos", durante el reinado del Inca Pachacútec. Ellos fueron:

Chinchay Suyo
Región noroeste que comprendía el Gran Chimú hasta Pasto en Colombia.

Anti Suyo
Región noreste que bordeaba la selva amazónica.

Conti Suyo
Región suroeste que abarcaba el norte y centro de Chile.

Colla Suyo
Región sureste que se extendía a través de la meseta deo Collao hasta Tucumán (Argentina).

Esta división se hacía partiendo del Cusco que marcaba el comienzo de cada región. El conjunto de estos cuatro "suyos" formaba el Tahuantinsuyo o Tierra de las Cuatro Regiones.

Cusco
Fue la Capital del Imperio, por eso mismo significa "centro u ombligo". Es decir, como los incas consideraron al Tahuantinsuyo el único mundo conocido, su Ciudad Capital debía ser el centro de este mundo, desde donde se habría de impartir el gobierno y la administración y hacia la cual, también, deberían de converger las atenciones de todos los habitantes del Imperio.

Está situada a 3400 metros sobre el nivel del mar y cruzada por los ríos Tulumayo y Huatanay; presenta dos zonas o barrios: Urin Cusco y Hanan Cusco, o sea parte baja y parte alta, respectivamente. Es de clima benigno y su suelo es fértil. En la época inca se extendía de norte a sur, desde las faldas del Rodadero hasta el célebre Huanacaure. Como centro político de gran importancia, la ciudad estaba defendida por la fortaleza de Sacsahuamán que se encuentra hacia el norte. En la zona central de esta metrópoli, se distribuían los barrios donde habitaba la nobleza, cuyos palacios rodeaban a la plaza o Aukaypata en la cual se celebraban las grandes fiestas y acontecimientos del Imperio. Las construcciones todas fueron de piedra y allí sobresalen el Palacio de Collcampata, el de Amaru Cancha, el de Pucamarca; monumentos religiosos como el Coricancha o Templo del Sol con la magnificencia de su jardín dorado; el Acllahuasi o residencia de las Vírgenes del Sol lo mismo que el Yachayhuasi o Casa del Saber. En fin valiosas construcciones que con justa razón sirven de base para calificar al Cusco como "La Capital Arqueológica de América".

Otras ciudades que florecieron durante el incanato fueron: Machupicchu, la famosa Ciudad Fortificada de los Incas; Vilcashuamán, de gran importancia religiosa; Jauja, centro político de los huancas; Huánuco el Viejo, Cajamarca en la zona central y norte. A todo lo cual agregaré que también durante el Imperio mantuvieron su vigencia algunas ciudades sometidas como Chan Chán (Capital Chimú), Pachacámac como centro religioso entre los valles de Lurín y del Rimac y aun la fortaleza de Paramonga adaptada a los fines de dominación incaica.

En la región de Ecuador se encontraban las ciudades de Quito y Tumibamba, donde permaneció mucho tiempo el inca Huayna Cápac y en donde, probablemente, ya estaba surgiendo una nobleza rival a la del Cusco. Hacia la región del Collasuyo también habían ciudades importantes como Iscanwaya (La Paz), Inkallapta (Cochabamba). De igual manera en el noreste argentino se encontraban Talcara y Pucara. En la región del Kontisuyo, hacia la costa chilena, por la naturaleza desértica de la zona, casi no existían ciudades, sino puntos fortificados y tampus para facilitar la marcha del ejército.

Población del Tahuantinsuyo
Se calcula que la población del Tahuantinsuyo fluctuaba entre los once y doce millones de habitantes. La razón de este incremento se encuentra en el sistema de seguridad pública y bienestar colectivo que implantaron los incas. La forma de cultivo, el sistema dejaron al poblador como parte fundamental de todo el esquema gubernamental, la forma del trabajo, etc. todo ello hizo posible el sustento de esta cantidad de población, a lo que lógicamente debemos agregar el medio ecológico en el cual se desarrollaron, esto es, la Cordillera de los Andes que con sus valles y quebradas fértiles aseguraron la producción alimenticia del habitante inca.

Dentro del conjunto poblacional del imperio se distinguieron tres grupos racionales: Quechuas (zona del Cusco), Collas (región altiplánica), Yungas (región de la costa central y norte).

Quechua y otros dialectos
El quechua fue el idioma del Imperio y uno de los elementos que impusieron los incas en todas las regiones que conquistaban. Se llamó Runa Simi que significa "boca del hombre". Otras lenguas y dialectos que se hablaron fueron: el aymara (en el Collao), el muchik (costa norte), el puquina (en el Contisuyo), el cauqui (región de Yauyos), el uru (islas del Lago Titicaca).



Tercer Horizonte Cultural: Horizonte Tardío Época Incaica

Entre los siglos XIII (1200) y comienzos del siglo XVI (1532), surge el imperio del Tahuantinsuyo, que se desarrolló en la parte occidental de América del Sur, y teniendo como medio de ecológico a la Cordillera de los Andes, una alta cultura, conocida también como el Imperio de los Incas(parte de la Historia del Perú).


Períodos de la historia incaica
A lo largo de su historia el Imperio del Tahuantinsuyo ha pasado tres períodos
:

De los comienzos, Legendario o Curacal
Que va referido a los dos primeros Incas, considerados como simples curacas quienes se asentaron en el valle del Cusco, sometiendo a los pobladores y tribus allí existentes.

De la confederación Cusqueña
Que comprende a los Incas Lloque Yupanqui hata Wiracocha, en este período los gobernantes consolidan su posesión del valle cusqueño y, además, empiezan la conquista de otros valles que efectúan mediante la guerra o por alianzas de familia que conducen a la confederación y al establecimiento del Reino Cusco.

De la expansión y del Apogeo
Que comprende a los Incas desde Pachacútec hasta Huayna Cápac. Es el momento de la gran expansión Inca: tribus, curacazgos y reinados son sometidos a la dominación del Cusco en tanto que los soberanos son considerados reyes de reyes, es decir, Emperadores. Este período corresponde propiamente a la denominación de Tahuantinsuyo.

Mitos de Origen
Las grandes civilizaciones de la antigüedad, llámese China, Egipto, Roma o Grecia, siempre han tratado de explicar sus orígenes por medio de mitos y leyendas que, las más de las veces, dan vuelo imaginativo y fantástico a los hechos, pero que en el fondo, encierran algo de verdad. Los incas también se sirvieron de leyendas para explicar su origen. Estas son:

El mito de los Hermanos Ayar
Según esto, era cuatro hermanos acompañados de sus respectivas esposas y otras gentes, fueron los fundadores del Cusco. Estos hermanos y sus esposas fueron: Ayar Manco y Mama Ocllo, Ayar Cachi y Mama Huaro, Ayar Uchu y Mama Ipacura y, Ayar Auca y Mama Rahua.

Los citados hermanos salieron del cerro Tamputoco (cerro de las ventanas o posada del amanecer) y se dirigieron hacia el noroeste en busca de tierras fértiles. Ayar Cachi se distinguía por su fuerza descomunal y su carácter violento, que daba origen a grandes disturbios. Cada hondazo que efectúa abatía un cerro, asegurándose, todavía, que sus disparos llegaban al cielo. En vista de que su presencia les era incómoda, sus hermanos acordaron secretamente eliminarlo. Con este objeto, le dijeron que retornara a la cueva por los vasos sagrados que habían dejado olvidados y que eran destinados a las libaciones. Regresó en compañía de su sirviente apodado Tampuchaca quien, obedeciendo órdenes, tapó la entrada de la cueva cuando el valiente Ayar Cachi se encontraba en el interior de la misma. Los gritos que, desde su prisión, profería Ayar Cachi en su deseo de salir ocasionaron grandes temblores que estremecieron profundamente la tierra.

Los demás hermanos, al saber la noticia por boca del traidor, prosiguieron su camino. Cuando llegaban a la alto del cerro Huanacaure, vieron a Ayar Cachi convertido en una ave mítica, de grandes alas multicolores. Este, al ver a sus hermanos, descendió hacia ellos, se posó sobre un peñón hablándoles y perdonándoles la traición de que había sido víctima. Al pronunciar las últimas palabras se convirtió en piedra. Los hermanos restantes, siguieron su camino acompañados de las cuatro mujeres. Y cerca del valle del Cusco, Ayar Uchu se acercó a una peña de forma humana y al ponerse en contacto con ella quedó, igualmente convertido en peña. Los demás siguieron y llegaron al sitio mismo del Cusco, y en el lugar que después edificaron el Templo del Sol, Ayar Auca se convirtió en piedra. Sólo Ayar Manco sobrevivió a todos, quedando como jefe y fundador del Imperio.

Se puede interpretar esta historia coma la conquista del valle del Cusco por los quechuas. Los cuatro hermanos representan las cuatro tribus: los maras, los tampus, los mascas y los chilques, que procedentes del sur, del valle del Apurímac, ocuparon lo que más tarde sería la Capital del Imperio Cusco. De la lucha entablada entre las cuatro tribus, las más aguerrida, la de los mascas, capitaneada por Ayar Manco, venció a las demás, constituyéndose en el fundador del imperio incaico y de la dinastía de los Incas.

Leyenda del Lago Titicaca
Manco Cápac y Mama Ocllo, hijos del sol, salieron de las aguas del Lago Titicaca y, cumpliendo la misión que les encomendara su padre, se dirigieron hacia el noroeste de la región del Kollao, llevando consigo una barretilla de oro, con la cual deberían probar la tierra para fijar su residencia; sitio y morada que debiera erigirse allí donde se hundiera. Llegaron al Cerro de Huanacaure, lugar donde se hundió la barretilla y allí, cumpliendo el mandato de su padre el sol, fundaron el Imperio de los Incas, teniendo como base la ciudad del Cusco.

Una vez establecidos, Manco Cápac y Mama Ocllo, emprendieron su misión civilizadora; el primero tomó la dirección de los varones, enseñándoles los trabajos de la agricultura y de la cerámica; la segunda, se encargó del adiestramiento de las mujeres, enseñándoles a tejer, cocinar, hilar, etc.

Es evidente en esta leyenda, que se trata de personajes míticos, considerados de origen divino, que vienen con una misión civilizadora llevada de sur a norte del Perú. En el fondo son buscadores de tierras fértiles que ambicionan dedicarse a las tareas agrícolas. Este sentido está simbolizado por la varilla que se hunde en la tierra como la planta en el suelo a fin de florecer. También puede ser que se trata de la conquista del valle del Vilcanota y del valle del Cusco por los kollas-aymaras, cuyo personaje representativo es Manco Cápac, quien con su inteligencia y su espíritu guerrero supo imponerse y sentar las bases del Imperio Inca.

Cabe mencionar que lo explicado al inicio de este post, el asiento geográfico inicial del posterior Imperio Inca, fue el valle del Cusco ubicado al sureste de Perú actual. Este valle en aquellos tiempos estuvo poblado por algunas tribus como los lares, pokes y wallas que al ser sometidas por Manco Cápac marcaron los comienzos de la confederación cusqueña que después derivó en el poderoso Tahuantinsuyo.


Época Pre Inca: logros económicos

Desde su aparición sobre el territorio del Perú Antiguo, los pobladores que aquí se asentaron debieron luchar contra nuestra difícil geografía. De nómade a sedentario, de cazador a agricultor, su lucha fue tenaz. Así, cuando hace más de 5000 años se dan las primeras formas de una agricultura incipiente, entonces, ha dado un paso importante en su evolución cultural.


Por ello cuanto más se desarrolla aprende a dominar nuestra geografía estableciéndose en pisos ecológicos, que van desde las partes altas del ande hasta las quebradas de la yunga y los valles de la costa. Aprende que cada uno de estos pisos tiene una característica que le permitirán un asentamiento y cultivo diferencial; así, mientras en los valles interandinos cultivaron la papa, la oca, el olluco; en los valles costeños cultivaron el camote, el ají, el pallar, el frijol, en tanto que los pisos altos cordilleranos servirán de pastales al igual que las lomas costeñas. Cada piso, da un hombre y un producto que sirve de asiento a una cultura local o regional y en las que, después, se asientan otras culturas o imperios dominantes que lejos de destruir los productos originales los asimilan o incorporan para proyectarlos hacia el futuro.

Es usado de acuerdo a los caracteres que presenta en cada uno de estos pisos ecológicos; aún más, se trata de ganar más tierras para el cultivo a fin de incrementar la producción alimenticia. Sobre los flancos de las montañas constituyeron los andenes o graderías que, hasta hoy existen y se usan y que es una construcción formal con muros de piedra, con sistemas de riego, con sembríos, son verdaderas muestras de trabajo colectivo que indican el afán de dominio del hombre sobre el medio como se pueden admirar en Ollantaytambo, en Macchupicchu, Pisac o Yucay.

Junto a este dominio de la naturaleza está el riego y el drenaje. En los pisos altos florecen los pastos y los productos agrícolas de esta zona se irrigaban con el agua de lluvia. En los valles interandinos el hombre del antiguo Perú supo aprovechar el caudal de los ríos, mediante represas o boca tomas que captaban el agua y la derivaban por acequias, convenientemente construidas y limpiadas por lo menos dos veces al año, hacia los sembríos que se levantaban sobre las faldas de los cerros y las cuencas de los mismos ríos. A veces se valían de Oconales para aprovechar las aguas subterráneas y alimentar pequeñas áreas de sembríos.

En el área costeña se aprovechó el agua de los ríos de esta región que la derivaron mediante canales y acueductos, hacia los lugares en que se le necesitó. A veces se le transportaba, probablemente con recipientes, desde las partes bajas altas, en donde por acequias que bordeaban los contrafuertes de los valles costeños, era conducido a los sembríos lugareños. Ejemplo de esto aún lo notamos en el Valle de Santa, en los cerros que bordean los sembríos de Coishco, en donde se distinguen vestigios de algunos canales y acequias de la antigüedad que, hoy, pese a los esfuerzos de la ingenieria hidráulica, no se puede hacer circular el agua como lo hicieron los gentiles de esos tiempos. Para lograr esto, los señoríos costeños habrían utilizado cientos o miles de guerreros vencidos o los sacerdotes habrían obligado al campesinado a portar el agua para así favorecer a los dioses.

En otros casos, como Nazca, se vieron en la necesidad de construir canales subterráneos con respiraderos por donde surtía el agua que abastecía el cultivo regional. Canales, acequias y acueductos tipificaron este ambienten y marcaron, al mismo tiempo, el dominio del hombre sobre el desierto costanero en la antigüedad.

Ha sido siempre, desde que se empezó a practicar la agricultura, un anhelo natural del hombre buscar el mayor rendimiento de las plantas e incrementar su productividad. Para ello emplearon el abono que, en el caso de los antiguos peruanos, estuvo representado por el estiércol de los auquénidos, deyecciones de aves domesticadas y el famoso guano de las islas (constituido por el excremento de las aves marinas). De esta manera aseguraron su producción alimenticia y ayudaron a la tierra a elevar su índice productivo.

Profundo conocedor de su ambiente geográfico y minucioso observador del cielo, el hombre antiguo peruano supo del movimiento de los astros y, por ello, aprendió de la predicción del tiempo. Supo, así, del momento de la siembra y la cosecha, de períodos de lluvia y agua o de sequía y de escasez. Por eso mismo, practicó la rotación de los cultivos por dos razones fundamentales; para no cansar a la tierra o pachamama y agotarla y hacerla improductiva, y, porque no todos los cultivos florecen en un mismo tiempo; hay períodos agrícolas favorables a papas, otros a maíz, frijol, algodón, etc.

Así los cultivos rotaron, no siempre se sembró lo mismo; así, también, las faenas y el barbecho fueron distintos. Esto permitió al hombre antiguo disponer de variedad de productos alimenticios en las diferentes épocas del año.

De esta manera, pues, en materia de producción agraria el hombre del pre-incario hizo posible el cultivo del maíz, la papa, el algodón, la yuca, etc., que fueron las primeras plantas en ser domesticadas y asimiladas por el hombre. Luego vendrían la oca, el olluco, la masha, el frijol, el pallar, la quinua, el tomate y el camote. Conocerían también gran variedad de frutales como el pacae, la chirimoya, la lúcuma, el pepino y la papaya; plantas industriales como el algodón, el maguey y el tabaco; plantas medicinales como la quina, la coca, etc.

Ganadería
Aproximadamente hacia el 6000 a.C. ya los antiguos peruanos tenían las manifestaciones de una ganadería incipiente. Es decir, si tenemos en cuenta que cuando llegó a nuestro territorio lo hizo en calidad de cazador nómade, sin embargo, poco a poco fue evolucionando en la medida que, también, el ambiente físico-climático de nuestro territorio fue cambiando. Al momento en que se extinguían algunas especies animales que habían constituido el elemento para sus actividades de caza, otras hacían su aparición. En las quebradas y mesetas del Ande, al retirarse los hielos que las cubrían, se notó la presencia del guanaco, la vicuña, la llama, la alpaca; también hicieron su aparición la vizcacha y los venados.

De esta manera, el primitivo poblador nuestro fue dejando atrás la caza selectiva, identificada con su nomadismo, para llegar a practicar la domesticación de animales que, junto a la agricultura, habrían de marcar su paso al sedentarismo. Los camélidos, especiamente la llama, sería la principal especie que domesticó, junto a ello existirían algunas aves y también el perro que ya le acompañó en sus faenas cortas o largas. Pero lo interesante es indicar que esta domesticación le aseguró el alimento porque se convirtió en pastor de los animales que antes cazaba.

Pesca
Fueron los pueblos regionales y culturas costeñas las que practicaron la pesca en nuestro litoral. Ya se ha visto que la creencia religiosa, el arte sea textil, en la cerámica o en la arquitectura, muestran sus vinculaciones con la actividad pesquera. Anzuelos de huesos, redes, ligamentos y aún desechos, nos indican que el hombre del antiguo Perú tuvo preferente atención por este campo de la actividad humana. Allí están los mochicas, los chinchas, los mismos nazcas y chimús que encontraron en los recursos del mar el elemento para su subsistencia que compendiaba con los productos agrícolas alimenticios. En algunos casos los esqueletos de grandes animales marinos, como la ballena, fueron utilizados como vivienda natural o empleados como paredes y techos de sus rústicas habitaciones. En el interior del territorio se practicó la pesca fluvial, que se efectuó mediante el empleo de sustancias resinosas, que echadas a las aguas del río, adormecían a los peces y los varaban en la orilla o, en otros casos, empleaban flechas y lanzas con los que ensartaban al pez.

El hombre del antiguo Perú hizo uso de su ingenio para poder conservar sus alimentos y asegurarse sus provisiones para épocas de escasez. Así en la sierra se hizo el chuño (papa deshidratada) y el charqui (carne secada al sol), en tanto que en la costa se utilizó el pescado salpreso (pescado seco roceado de sal). Así conservados los alimentos también sirvieron para intercambiarlos por otros productos en otras regiones que los necesitaban.

Ayllu
Fue la célula social y económica fundamental sobre la que giró la vida del mundo andino. Significó la consolidación de la vida en colectividad, por los vínculos internos y por la forma de organización para el trabajo. Así, el cultivo de la tierra fue intenso ya que los miembros de la comunidad se distribuían en los diferentes pisos ecológicos que les correspondían, asegurándose los productos necesarios para su subsistencia. Los miembros del ayllu se consideran entre sí, aylluni, es decir, miembros ligados por diversos vínculos, cuya finalidad es la cohesión del grupo y su identificación con los fines que persiguen, esto es, el cultivo en común de la tierra y la participación de los productos que de ella se obtienen.

Esto implica una reciprocidad en el trabajo y una redistribución de productos. Por lo primero se practican las faenas en forma de ayuda mutua, el individuo brinda su trabajo y, en reciprocidad, los restantes miembros de la colectividad le ayudan a él; es una manera de trabajo comunitario. La redistribución de productos implica la opción a que tienen todos los integrantes del ayllu a disponer de todo lo que su colectividad ha usufructuado o cosechado, no de manera libre que podría derivar en una comunidad primitiva, sino, antes bien, de una manera sistematizada, debidamente organizada ya que esta redistribución corre a cargo del jefe del ayllu, quien a todos brinda las mismas opciones y oportunidades, a fin de que los productos diversos que la colectividad ha trabajado, puedan ser disfrutados por los integrantes sin establecer propiedades ni preferencias, salvo las derivadas de la estratificación social, jerárquico-administrativa y gubernamental.


Intermedio Tardío: Cultura Chanca

Los chancas geométricamente se ubicaron en una región que comprendía desde las montañas de Huanta hasta la margen izquierda del río Apurímac, incluyendo toda la cuenca del río Pampas (Perú Antiguo). Sus orígenes se remontan hacia el 1243 d.C., se creyeron salidos de la laguna de Choclococha y adoraron a su ídolo Uscovilca. Sin embargo, el sabio Tello encuentra elementos como plumas de colores, lanzas de madera de chonta y afición por poseer cabezas trofeo que indicarían una procedencia selvática.


Estado cultural
Feroces guerreros los chancas se dedicaron a la caza de vicuñas y al pastoreo. Vivieron, probablemente en aldeas y cuando no se ocupaban en la casa, practicaron una cerámica tosca de un color rojo diluido, con decoraciones incisas de forma circular que se entrecruzan con líneas y puntos. Confeccionaron platos de base plana y cántaros de cuello angosto y base cónica o redondeada.
Tal vez los chancas habrían sido los vencedores de los waris, lo que los habría impulsado a sitiar y a atacar al Cusco por considerarse entonces muy poderosos. Para ello eligieron dos sinches llamados el uno Astoyguaraca y el otro Tomayguaraca, para que los caudillasen en su empresa. Eran pues, estos chancas y sinches soberbios e insolentes y partiendo de Andahuaylas marcharon hacia el Cusco al cual sitiaron por varios días, atemorizando toda la comarca.
La lucha entre chancas y cusqueños constituye la expresión más saltante del esfuerzo de dos estados regionales del ande por el predominio total. Esta lucha tuvo alguna duración y los enfrentamientos se producían con cierta frecuencia hasta que al final los aguerridos chancas fueron derrotados en la batalla de Yahuarpampa por el entonces príncipe Cusi Yupanqui (hijo de Wiracocha) que después subió al trono con el nombre de Pachacútec.

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